Dormir también es una forma de cuidar tu metabolismo | Escuchar al cuerpo
¿Duermes mal, te despiertas de madrugada o te levantas cansado? Descubre por qué el descanso puede ser una señal de que tu cuerpo intenta adaptarse a algo y cómo empezar a comprenderlo antes de buscar una solución.
Dormir también es una forma de cuidar tu metabolismo
"Duermo mal."
Es una de las frases que más escuchamos.
Hay quien nos dice:
"Me cuesta muchísimo dormirme."
Otros nos cuentan:
"Me despierto a las tres o las cuatro de la mañana y ya no hay manera de volver a dormir."
Hay personas que llegan rendidas a casa, pero en cuanto apoyan la cabeza en la almohada...
"Mi cabeza no para."
Y también están quienes duermen toda la noche, pero se levantan cansadísimos, como si el descanso no hubiera servido para nada.
Todas utilizan la misma frase:
"Duermo mal."
Pero es muy posible que detrás de esas palabras haya situaciones muy diferentes.
Y precisamente por eso, antes de pensar en cómo ayudarte, nos gustaría comprender un poco mejor qué está pasando.
Empecemos por escucharte
Si entraras ahora mismo por la puerta de Spliego y nos dijeras que duermes mal, probablemente no empezaríamos recomendándote una infusión o un suplemento.
Lo primero sería hablar un rato contigo.
Intentar entender un poco mejor cómo te encuentras.
Quizá te preguntaríamos:
¿Ha sucedido algo nuevo en tu vida que te preocupe o te tenga inquieta?
Porque, muchas veces, el descanso cambia cuando cambia algo en nuestra vida.
También nos gustaría saber:
- ¿Desde cuándo te ocurre?
- ¿Siempre has dormido así o es algo reciente?
- ¿Cómo llegas al final del día?
- ¿Consigues desconectar o sientes que tu cabeza sigue funcionando cuando te acuestas?
- ¿Cómo son tus digestiones?
- ¿Cenas muy tarde?
- ¿Cómo te encuentras al levantarte?
No hacemos estas preguntas por curiosidad.
Las hacemos porque cada persona tiene una historia diferente.
Y cuanto mejor entendamos esa historia, mejor podremos ayudarte a encontrar la forma de acompañarla.
El cuerpo intenta adaptarse
Hay algo que nos gusta recordar.
El cuerpo cambia constantemente.
Se adapta al estrés.
A las preocupaciones.
A las alegrías.
A los cambios hormonales.
A una mala racha.
A un exceso de trabajo.
A una preocupación que llevamos dentro desde hace meses.
Por eso, cuando una persona deja de descansar como antes, no pensamos únicamente en el sueño.
Nos preguntamos qué más puede haber cambiado.
Porque muchas veces el descanso no es el principio de la historia.
Es una de las primeras señales de que el cuerpo está intentando adaptarse a una situación diferente.
Y cuando comprendemos mejor esa situación, también resulta más fácil decidir cómo acompañarla.
Dormir es mucho más que descansar
Mientras dormimos, nuestro cuerpo sigue trabajando.
Es durante la noche cuando aprovecha para reparar, reorganizar y prepararse para el día siguiente.
Un buen descanso influye en nuestra energía, en el estado de ánimo, en la capacidad para concentrarnos, en el apetito y también en el metabolismo.
Por eso, cuando el sueño deja de ser reparador, es frecuente que no solo aparezca el cansancio.
Muchas personas también notan que tienen menos energía, que les cuesta más desconectar, que sienten más apetito o que ya no se encuentran igual que antes.
Cada persona lo vive de una manera diferente.
Y precisamente por eso merece la pena observar el conjunto y no quedarse únicamente con una parte de la historia.
No todas las personas necesitan lo mismo
A menudo buscamos una única respuesta.
La planta perfecta.
El suplemento perfecto.
La solución perfecta.
Pero la experiencia nos ha enseñado que las personas somos mucho más complejas que eso.
Hay quien mejora al introducir pequeños cambios en sus hábitos diarios.
Otras personas encuentran en una infusión ese momento de calma que necesitaban antes de acostarse.
En algunos casos puede ser interesante incorporar un suplemento formulado para favorecer el descanso.
Y, en otras ocasiones, la mejor opción es combinar varias herramientas.
No se trata de decidir qué es mejor.
Se trata de encontrar qué puede encajar mejor con la persona que tenemos delante.

Las plantas y los suplementos: dos formas de acompañar
Llevamos muchos años trabajando con plantas medicinales y seguimos sorprendiéndonos de todo lo que pueden aportar cuando se utilizan con criterio.
También confiamos en determinados suplementos porque, en algunas situaciones, pueden ser un apoyo muy interesante.
No vemos unas opciones enfrentadas a las otras.
Las vemos como herramientas diferentes.
Hay personas que disfrutan preparando una infusión al final del día.
Otras prefieren un suplemento porque se adapta mejor a su ritmo de vida o a sus necesidades.
Y muchas encuentran beneficios combinando ambas opciones.
Lo importante no es empezar por un producto.
Lo importante es comprender qué necesitas para poder elegir juntos la forma de acompañarte.
Un momento para observar
Antes de buscar una respuesta rápida, queremos proponerte algo muy sencillo.
Dedica unos minutos a hacerte estas preguntas:
- ¿Qué ha cambiado en mi descanso?
- ¿Desde cuándo lo noto?
- ¿Ha sucedido algo en mi vida que pueda haber influido?
- ¿Cómo me siento cuando me levanto por la mañana?
A veces, las respuestas no aparecen de inmediato.
Y no pasa nada.
Lo importante es empezar a observar.
Porque cuando comprendemos mejor lo que nos está pasando, también nos resulta mucho más fácil encontrar la forma de cuidarnos.
Creemos que escuchar al cuerpo es el primer paso para recuperar el equilibrio.
Y que comprender lo que nos está diciendo siempre será más valioso que buscar una respuesta rápida.
Ana Spliego
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